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PRESENCIA DE LOS MISIONEROS DE SAN CARLOS EN FRANCIA

Imagen JSF
Los Misioneros de San Carlos llegaron a Francia, por primera vez, en 1936. La primera misión, llamada “Sagrada Familia”, arrancó hacia 1940 en los asentamientos urbanos de París, para acompañar a las comunidades de inmigrantes Italianos. En 1943 la misión se extendió por Hayange, donde los migrantes se empleaban principalmente en el trabajo minero-siderúrgico. Un año después la misión también se desarrolló en el ambiente agrícola de Agen.

El apostolado consistía básicamente en visitar a las familias italianas para compartir la fe y la propia cultura italiana; convivir con los trabajadores inmigrantes; se abrieron oficinas de asistencia para atender las situaciones de dificultad o necesidades varias de las comunidades italianas, y se administraron asilos infantiles.

Con el paso de los años otras tantas localidades francesas contaron con el apoyo de las misiones scalabrinianas, como en Chambéry, Marsella, Lyón, Longwy, Grenoble, Fossés, Fontenay, Mulhouse, Sin-leNoble, Roubaix, Avignone, Knutange.

En 1967 los Misioneros de San Carlos se dieron a la tarea de administrar una parroquia territorial en Carrieres- sur- Seine para acompañar a las comunidades de inmigrantes portugueses. Este hecho significó mucho en la misión, pues se constató la apertura y el espíritu universal de los Scalabrinianos, quienes al principio se dedicaron a atender a los italianos. Después humo más parroquias como la de Seremange.

La juventud de las localidades francesas pronto se vieron provocadas a colaborar en el servicio a los migrantes. De ahí que surgiera la posibilidad de crear un centro vocacional en Strasburgo.

Además las investigaciones sobre el fenómeno de la migración cada vez tomaron más interés por parte de la iglesia y la sociedad civil. Ante esto los scalabrinianos se dieron a la tarea de instituir un centro de estudios, el “CIEMI”.

Francia siempre ha sido un país de misión scalabriniana, hasta ahora, la investigación y el apoyo a los migrantes sigue vigente. Hoy en día el apostolado se acentúa para responder a los desafíos de la nuevas emigraciones, en especial las migraciones africanas y de oriente.

Por  Oscar Cuapio Lima

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