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PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE LA VOCACIÓN

Imagen JSF
Rodolfo pregunta:

Quizás Dios me esté llamando a consgrarle mi vida. Pero me da miedo. ¿Qué pasa si fracaso?

En la vocación consagrada -y de hecho en todo seguimiento de Cristo- el fracaso no es posible si nosotros nos aferramos a Cristo.
Dios lo único que espera de ti es tu libre decisión de amarle y de aceptar su voluntad sobre ti. Por eso, mientras tú estés dispuesto y digas “Señor: ¿qué quieres que yo haga?”, no te puedes equivocar.
Ahora bien, es cierto que hay personas que emprenden el camino del sacerdocio o de la vida consagrada y luego lo dejan. Puede ser porque descubran que Dios no les llama por ese camino (y entonces, no es un fracaso, sino un logro, porque han sido generosos con Dios y le han dado la primera oportunidad), o bien porque, sabiendo que Dios les llama, prefieren no seguirle (y entonces sí, hay un fracaso, pero se debe a nosotros, no a Dios).
Quien quiere ser fiel, debe seguir el consejo de Cristo: vigilar y orar. Es verdad, tomar una decisión siempre implica un riesgo.. tanto para quien se consagra como para quien se casa... pero no tomar una decisión por miedo al futuro no es más que cobardía y es, de suyo, ya tomar una posición por el no.
¡Ánimo! Analiza qué te pide el Señor y dale lo que Él quiera. Él es tu felicidad y sabe dónde debes buscarla. No te defraudará.

Rafael pregunta:

¿Cómo estar 100% SEGURO ?

La vocación no es una certeza matemática, sino una certeza en la fe como la tuvo Abraham en su llamado (ver el libro del Génesis). Si tú esperas una certeza que no te deje ninguna duda, no la encontrarás jamás. El amor es también un riesgo, pero acuérdate de que es un riesgo en manos de Dios. Además esa certeza irá creciendo con fuerza en la medida que vayas avanzando con generosidad en tu proceso vocacional

José Alfredo pregunta:

¿Puede ayudar la iglesia a jóvenes que desean ser sacerdotes con sus padres para que los dejen ser lo que quieren? Yo deseo ser sacerdote pero me sacaron del seminario por que mi mamá está sola y yo soy su único sustento.

La Iglesia sí tiene ayudas para las becas de los seminaristas. Cada diócesis suele tener una oficina para esta finalidad. Lo mismo pasa con las Congregaciones Religiosas, que van ayudando a los Seminaristas de bajos recuersos.

Gloria pregunta:

¿Cómo puedo mantenerme siempre fiel a Dios en medio de los momentos de crisis vocacionales?

Para mantenerte fiel a la voluntad de Dios en los momentos de crisis vocacional te recomiendo:
1. No abandonar la oración sino más bien buscar realizarla con más fervor aunque te cueste.
2. Busca un guía o director espiritual que te ayude a salir adelante en esa crisis.
3. No cedas ante las dificultades y mantente firme a tu opción vocacional y adhesión a lo que Dios te pide. Dios te recompensará tu paciencia. En realidad, cuando un ser humano quiere hacer algo grande en su vida (es el caso tanto de una vocación consagrada como de quien quiere formar una familia cristiana) nunca va a ser fácil ni estar exento de momentos duros. Fíjate las dificultades que tuvo que enfrentar Jesucristo para llevar adelante el plan redentor del Padre.
Finalmente, acércate mucho a María.

Jorge pregunta:

Yo estoy seguro haber recibido el llamado pero me siento mal porque no he podido dar el paso, decir que si inmediatamente. Tal vez aún estoy madurando, la llamada... inclusive dije que no en algunas ocasiones, dentro de mí, cuando Él me invitaba al sacerdocio. Ahora digo sí, más no sé si Él aun me quiera para servirle como sacerdote.

Gracias por tu pregunta. Me comentas que has sentido el llamado de Dios pero en varias ocasiones le has dicho que no... y ahora te preguntas si Dios te seguirá llamando.
Cuando Dios llama a alguien, lo llama para siempre y aunque la persona se niegue, la vocación seguirá en él todos los días hasta la eternidad. Por eso, si has sentido el llamado, te animo a dejar tus miedos y a decir “sí” a Cristo. Él sabe esperar el momento justo para insinuarse de nuevo... Ahora bien, ten presente que también podemos dejar pasar el tiempo y, quizás, tomar decisiones que nos impidan luego seguir la vocación.
Quizá lo que necesitas ahora es darte oportunidad de seguir algún proceso vocacional (encuentros vocacionales, ayuda de un sacerdote que te oriente como director espiritual en esa búsqueda) que te permita ir dando los pasos con serenidad y llegar a dar una respuesta como la que Dios se merece y que, en el fondo, tú quieres dar.

Por  La Redacción

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