FamiliaFamilia

¿Qué me va a pasar? ¿Qué será de mí? Creo que no soy capaz...

Imagen JSF
La ansiedad y el miedo se han convertido en una epidemia moderna. A los seres humanos siempre nos han preocupado mucho algunas cosas, cómo lograr bienestar material o reconocimiento profesional, etc. Hoy a pesar de los avances técnicos, nos sigue preocupando hondamente la salud, el bienestar, la moda, la seguridad para el porvenir, hasta el punto de vivir en constante ansiedad. ¿Qué pasaría si mi esposo o yo sufrimos un accidente? ¿O enfermamos? ¿Y si fracaso en la universidad? ¿Si pierdo el empleo? ¿Si se declara una guerra o un desastre ecológico?

Causas

En general la ansiedad nace de la falta de seguridad. Queremos tener todo bajo control, sin sorpresas que pueden ser desagradables, sin imprevistos, sin novedades. El problema central está en descubrir dónde estoy poniendo mi seguridad. Si la he puesto en algo que de por sí puede cambiar de un día para otro, entonces vivo con el temor de perder aquello que me da seguridad. Por ejemplo: quien ha puesto su tranquilidad en tener un buen empleo, teme el perderlo y vive ansioso por esto. Aquél que ha puesto su seguridad en el dinero o éxito profesional, vive preocupado de los negocios y de los resultados.

Amor que se transforma en ansiedad: cuando amamos a alguien nos preocupamos por él; el problema surge cuando esa normal preocupación se transforma en ansiedad y en una tiranía. Es lo que sucede con las madres que viven sólo para sus hijos, pendientes de todo y deseosas de evitar cualquier problema o dificultad. Se transforman en tiranas de sus hijos o a sus hijos en sus tiranos.

Deseo inmoderado de control sobre sí mismo y los demás, como medio para sentirse seguro de que sucederá lo justo o correcto. Es posible observarlo entre padres e hijos o esposos. Es una forma de influenciar sobre los demás.

Desconfianza: dirigida a Dios, a los demás o a sí mismo: le pedí y no me cumplió, mi amiga me traicionó, no fui capaz de cumplir este propósito, etc.

Forma constitucional de pensar y de ser: son personas que por temperamento se preocupan por todo y viven ansiosas. Sólo lograrán una úlcera si no aprenden a dominarlo y ser dueños de sí mismos. En Inteligencia Emocional se relata el siguiente caso: Una mujer estaba siendo tratada de ansiedad generalizada y respondió de la siguiente manera a la petición de expresar durante un minuto sus preocupaciones y pensamientos: Podría no hacerlo bien. Sonaría tan artificial que no nos permitiría hacernos una idea correcta de la realidad de mi problema y lo que necesitamos es comprender esa realidad... porque si no vemos la realidad jamás me pondré bien y, si no me pongo bien, jamás podré llegar a ser feliz.

Miedos o fobias: a la muerte, al futuro, a la oscuridad, etc. Limitan la vida de quien los sufre.

Sugerencias prácticas

* Aprender a vivir un amor maduro: que quiere lo mejor para el otro y está dispuesto a darse; pero sabe dejar al otro su libertad e independencia para vivir sus propias experiencias (muy importante en la relación con los hijos)

* Buscar aceptar la vida y la realidad con todo lo bueno y lo no tan bueno que traen. El dolor y el sufrimiento siempre estarán presentes, no querer eliminarlos.

* Ocuparnos, no preocuparnos: ante una dificultad preguntarse: ¿puedo hacer algo objetivamente? Si la respuesta es no, dejarlo de lado, si la respuesta es sí, hacerlo y ya. No estar dando vueltas en la mente a situaciones que no podemos cambiar o no dependen de nosotros. Esto nos lleva a gastar inútilmente energías y a centrarnos en aspectos negativos.

* Vivir con alegría y gozo las pequeñas cosas buenas que la vida nos da y no querer lo imposible, porque por mucho preocuparme o angustiarme, no añadiré ni un centímetro a mi estatura. Gozar los detalles y pequeñeces almacena en el espíritu recuerdos positivos que nos ayudarán en los momentos de mayor necesidad.

* Desarrollar la fe y la confianza en Dios.


Por  Fuente: Mujer Nueva

Ver más artículos de Familia...