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PADRES vs HIJOS: LAS RELACIONES INTRAFAMILIARES

Imagen JSF
Uno de los temas que nunca
pasa de moda, quizá porque la familia es, aunque no aceptada por todos, la primera interacción con el mundo que la mayoría de los seres humanos tenemos en nuestra vida, son las relaciones intrafamiliares, especialmente la relación que los hijos e hijas llevan con los padres.
Como parte de mi trabajo en la Promoción Vocacional, me he podido dar cuenta de la importancia de estas relaciones, pues ellas condicionan de alguna forma las decisiones que los hijos e hijas toman como fue expuesto anteriormente en este folleto en el tema de las decisiones, por lo que no ahondaré mucho en este respecto, aunque tampoco puedo dejar de mencionarlo.

UNA RELACIÓN UN TANTO EXTRAÑA

Sin querer entrar demasiado en aspectos psicológicos, porque no soy experto en la materia, sino un simple observador, en muchas ocasiones la relación entre los padres e hijos es un tanto extraña.
Son las personas que nos dieron la vida, con quienes de alguna forma nos relacionamos primero, y a veces son las personas con quienes más dificultades de relación tenemos. Son quienes nos enseñan gran parte de los valores que tenemos, y son con quienes,
en mucha ocasiones, no los
aplicamos.
Y no estoy hablando de las veces en las que la relación es desde el principio bastante difícil, o que nunca la ha habido, porque eso sería entrar en otra cuestión, sino que estoy hablando de la relación que se da de forma natural, y en una situación normal.
La relación con los papás es difícil porque anteponemos muchos conceptos e ideas que la sociedad nos va inculcando, que nos hacen perder de vista el enfoque de la relación y la llenamos de prejuicios que obstaculizan una relación más o menos sana.

UNA SOCIEDAD QUE HA CAMBIADO LA IDEA DE LA FAMILIA

Un JSF me señalaba en una ocasión, que al parecer estamos en contra de la sociedad actual porque en muchos de los temas criticamos el proceder de la misma, y yo le contesté que no estamos en contra de la sociedad actual, sino que a veces al señalar algunas situaciones, hay que mencionar hechos concretos que favorecen o desfavorecen tales situaciones. En este caso, quiero subrayar que en nuestra sociedad, el concepto de familia tradicional está desapareciendo por muchos factores.
Es un hecho que yo crecí con un modelo de familia compuesto de papá, mamá , hijos e hijas, quienes formaban una “célula que era la base de la sociedad.” Si en este tiempo preguntamos a los niños y niñas el modelo de familia que conocen, seguramente no todos contestarán así. Hoy se habla de familias con solamente papá o solamente mamá, con padres adoptivos, mamás muy jóvenes, papás muy jóvenes; hijos e hijas criados por los abuelos u otros familiares a causa de la migración. En fin, lo que antes se conocía como familias disfuncionales o desintegradas es una realidad más actual y que se repite con mayor frecuencia en nuestras sociedades.
Otro factor es que si uno observa los programas de TV, la idea de la familia que antes era presentada ha cambiado. La idea de las familias como en la serie “Dallas” en la que vivían todos juntos aún después de casados en el mismo lugar (la casa de los abuelos) ha sido sustituida por la idea de un grupo de amigos a los que no une nada más que la amistad, o el romance y el sexo de la serie “Friends” que es un modelo de emu-
lación.
Una serie de programas en los que los personajes parecen no tener familia y que al estilo bíblico de Melquisedec, aparecen solitarios y así desaparecen. Las dificultades familiares ventiladas a través de los “reality shows” que fueron motivo de un tema en un folleto pasado constituyen la idea familiar que normalmente vemos y que sirve de modelo para las futuras generaciones. Y sin querer sonar demasiado escrupuloso, no se necesita de gran ciencia para saber que este tipo de modelos familiares construyen en muchas personas antivalores familiares.

ES MUY DIFÍCIL COMBINAR LAS EDADES Y FORMAS DE PENSAR

Ha habido en muchos casos, una idea preconcebida de que la edad es un factor determinante en las relaciones humanas, y aunque personas, que tienen amistad o relaciones amorosas con personas de edades muy diferentes, dicen que la edad no importa cuando existe el amor, son las mismas personas que después tienen dificultad para integrar la brecha generacional que existe en la familia.
Y me gusta pensar lo que señalé anteriormente, que cuando existe el amor, la edad no es un obstáculo. A veces a la idea preconcebida de que la diferencia de edades entre los padres e hijos acarrea problemas, es lo que destruye al amor. Pero seamos realistas, es imposible que los papás tengan la misma edad de los hijos.
Tampoco se puede pretender que la amistad que se da entre padres e hijos sea la misma amistad que se da entre personas de una misma edad. Es amistad, sí, sin lugar a dudas; pero es una amistad diferente en la medida de que hay otro tipo de relación que está ahí.
Escuchaba hace tiempo a una madre decir que no tenía ningún problema pues ella antes que ser madre era amiga de su hija adolescente, es más, la mejor amiga y compañera de aventuras. Platicando con la hija, ella sentía un gran cariño y un gran respeto por su mamá a la que consideraba una excelente amiga; pero al mismo tiempo me compartía que también le gustaría que su mamá de vez en cuando tomara el papel de mamá y mantuviera esa distancia saludable madre-hija que también es importante.

CAMINANTES DE SENDEROS AFINES

Cierto es que hay una dificultad para expresar la experiencia que se ha adquirido en la vida, y que a veces no sabemos transmitir enseñanzas, pues no todas las personas tenemos el don de la enseñanza. Esto genera muchas tensiones, pues los papás por un lado se quejan de que los hijos no prestamos atención a las experiencias que los papás vivieron y que quieren transmitirnos para que no cometamos los mismos errores; pero también hay que reconocer que aunque las experiencias son afines, no son las mismas.
Los jóvenes hoy viven unas situaciones que, aunque anteriormente han estado ahí, no son percibidas ni vividas de la misma manera hoy que hace 20 años. Veo al hijo de mi hermana, la forma como ha crecido, los juguetes que tiene, los medios electrónicos que hay a su alcance, la tecnología que le ha tocado y lo envidio porque sé que ha experimentado muchas cosas en sus pocos años que yo no experimenté en muchos años. Esto claro que afectará la forma como percibe y se relaciona con el mundo, y yo no puedo pretender que con la poca experiencia que tengo en mis 36 años de vida, pueda explicarle exactamente qué hacer en las situaciones que enfrente en su vida.
Esto tampoco impide que como su padrino, camine por senderos afines a él y le brinde el apoyo que necesita. Y sé que mi hermana y mi cuñado harán lo mismo, porque tampoco pueden pretender que su hijo vivencié el mundo de la forma que ellos lo entienden. El secreto es que los hijos sientan el apoyo de los padres, y que los padres perciban que aunque en situaciones diferentes, los hijos valoran los consejos y tratan de sacar el mejor jugo de ellos para su vida.
No importa cual sea el modelo que la sociedad nos presenta de familia o nos haya tocado vivir: el amor, el respeto, la comprensión y la cercanía que la otra persona puede infundirnos y nosotros podemos demostrar, no cambian con el paso del tiempo, al contrario, se mantienen y mantienen la relación sana entre padres e hijos.

Por  Padre Chan, c.s.
Comentarios:
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Comentario por nisandra hernandez el 2010-05-20
excelente articulo, porque toma en cuenta el punto de vista de los jovenes un aspecto muy importante para que se sientan cercanos y oigan y a la vez se pone en los zapatos de los padres de una forma muy inteligente para que los muchachos entiendan porque los padres actuamos a veces de maneras no tan chevere para ellos