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PRESENCIA DE LOS MISIONEROS DE SAN CARLOS EN LUXEMBURGO

Imagen JSF
En 1970 los Scalabrinianos dirigen la Misión Católica Italiana en Luxemburgo. Por mucho tiempo la migración italiana constituyó la comunidad más importante.
La mayoría de ellos trabajó duro en la minería, sin embargo también se les podía encontrar sirviendo en restaurantes, negocios y pequeños industrias comerciales.

En Luxemburgo, los Misioneros de San Carlos empleamos una pastoral dirigida a crear un ambiente de fraternidad y confianza, sin duda menos hostil que el vivido por los migrantes italianos a causa de la diferencia entre las lenguas y culturas.

La misión consistió en intermediar el diálogo entre los patrones y los trabajadores para garantizar horarios de empleo y salarios justos. Además los misioneros crearon espacios estilo clubs donde los italianos podían manifestar su cultura tal cual y compartirla con sus paisanos y, sobre todo, con la familia de cada cual. Esto mantuvo unidos los vínculos y una atmósfera donde los esfuerzos han valido la pena.
La pastoral migratoria se enfocó en atender las necesidades espirituales y materiales de los migrantes.
Con todos estos apoyos, las comunidades italianas tomaron iniciativas para crear asociaciones que respaldaran a cada inmigrante en situaciones de dificultad, cambio de trabajo o de domicilio.

Con el tiempo nuestro trabajo apostólico se fue abriendo a la joven migración portuguesa.
Es así que se abrieron las Misiones en Esch-sur-Alzette y en Schieren, para los migrantes portugueses del Norte del Granducado.

Actualmente la comunidad scalabriniana de Luxemburgo trabaja en conjunto con la Provincia Inmaculada Concepción, en la que también se solidarizan las comunidades de Francia, Bélgica y Portugal.


Por  Oscar Cuapio Lima

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