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Testimonio Vocacional de José Guadalupe

Imagen JSF
Testimonio Vocacional de José Guadalupe
Atotonilco, Jalisco.

Hola, qué tal amigo cibernauta, ya seas JSF, un laico comprometido o algún curioso que se topó con la página por coincidencia. Mi nombre es José Guadalupe, oriundo del estado de Jalisco. En esta ocasión me han pedido que comparta contigo un poco de mi experiencia vocacional.
Antes de ingresar con los Misioneros de San Carlos/Scalabrinianos estuve en un año de discernimiento vocacional por parte de la diócesis, pues mi primer interés era entrar en dicho seminario; esto lo atribuyo a que en el amiente en el que me desenvolvía solo conocía esa forma de vida consagrada, las congragaciones de vida religiosa eran un tanto desconocidas para mí.
Estando en el proceso diocesano, el padre que me acompañaba me sugirió el conocer otras opciones, en las cuales se encontraban los religiosos Scalabrinianos como una sugerencia muy buena desde su punto de vista. Al principio yo me mostraba renuente, pero al final acepté entrar en contacto con ellos.
En abril de 2012 me puse en contacto con el Padre Ernesto Esqueda, quien es el promotor vocacional. Él fue a visitarme e iniciamos un proceso, que propiamente fue breve con la congregación, pero que me despertó el interés.
En Junio del mismo año participé en el preseminario, que fue una experiencia muy buena y divertida. Al final de esa semana me dijeron que era aceptado dentro de la congregación.
Entré en el seminario el día 05 de Agosto de 2012. Debo decir que iba muy emocionado por ingresar a comunidad y también por el lugar donde estudiaría, la Ciudad de México, pues ciertamente me asustaba un poco el pasar a vivir a una de las ciudades más grandes y pobladas del mundo.
Este temor se pasó pronto y ahora hasta me gusta la ciudad, claro que, como todo, tiene sus pros y sus contras.
Ya dentro del seminario todos los días se tiene una experiencia nueva, tanto buenas como desagradables, pero que todas van ayudándonos a ir descubriendo lo que queremos hacer con nuestras vidas, de qué manera podemos ser más felices, cuál es nuestra vocación.
De las vivencias que más me han marcado son las de misión. La primera fue en Veracruz, cuando yo estaba en propedéutico, dónde aprendí lo que es el campo misión en un lugar que se dice “evangelizado”. Después me tocó estar en semana en una parroquia de la ciudad, dónde me di cuenta de que la gente que habita en las grandes urbes no es tan feliz como se afirma.
Posteriormente fui un mes a trabajar a la casa del migrante en Tijuana, donde tuve un trato directo con el migrante, que es el carisma al que nos dedicamos, y que me hizo comprender diversas temáticas que quizá solamente conocía pero teóricamente.
Otra muy interesante es la misión que tuvimos en la sierra Mixteca de Oaxaca, en donde viví una realidad de pauperización que pocas veces tenemos en cuenta.
Estas y otras experiencias, que aquí no cabrían, me han hecho pensar acerca de lo que hoy el mundo necesita y de la respuesta que se necesita de nosotros para construir un mundo mejor.
Gracias por tomarse el tiempo de leer esta pequeña reseña de mi caminar vocacional.

Por  José Guadalupe, Seminarista Scalabriniano

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