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Testimonio Vocacional

Imagen JSF
Preséntate.

Mi nombre es Josué Salvador Hernández Santos de la Parroquia Purísima Concepción del Municipio de Ciudad Vieja, Sacatepéquez y tengo 19 años.

¿Cuál fue tu proceso vocacional?

Cuando era pequeño, recuerdo que un día le pregunté a mi mamá: “¿Qué se necesita para ser sacerdote?” Y ella me contestó: “Uno tiene que estudiar en un seminario”. Entonces pensé en jóvenes estudiando en los conventos de la Antigua Guatemala, y ahí terminó.
Tiempo más tarde, en mi adolescencia, empecé a participar de la Pastoral Juvenil de mi Parroquia. En mi Juventud, como la mayoría de jóvenes, ya tenía un plan de vida para realizar y muchas ilusiones, sin embargo, Alguien también tenía un plan para mí y recordé lo que una vez en mi niñez pensé y me hice muchas preguntas. Empecé a participar en algunas Congregaciones y en los JSF y, en diciembre de 2013 tomé la decisión de dejar todo, para unirme a muchos valientes, a una gran aventura.

Cuéntanos de tu experiencia de seminarista.

Algunos dicen que estar en un seminario es aburrido o algo por el estilo, sin embargo, en mi vida de seminarista es todo lo contrario, aparte de formarme, me divierto sanamente. En una vida de comunidad, compartiendo con muchos jóvenes en el seminario, con personas en la Casa del Migrante, con distintas comunidades religiosas en CONFREGUA y con ancianitos en el asilo Niño de Praga, todas estas personas de diferentes partes de Guatemala y del mundo, me hacen crecer humana y espiritualmente.

Un mensaje para los JSF.

No teman si sienten el llamado de Dios, déjense moldear por sus manos y digan sí a esta gran aventura, pues, se deja todo para encontrar todo.

Por  Redacción

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