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Whatsappitis aguda

Imagen JSF
“Whatsappitis” aguda

¿Hasta qué punto es positivo el uso del «Smartphone»? ¿Cómo mides qué tanto debes usarlo o no?

¿Alguna vez has dejado tu celular en la casa? Quizás fue una salida rápida para recoger a los niños o traías prisa y lo dejaste en tu oficina para alcanzar al partido.

Si eres como muchos, seguro que hubo un momento que pensaste en tú teléfono. Hasta lo imaginaste: el color de la cubierta, esa mancha de algo que ya no sale…posiblemente escuchaste el tono que avisa que te entró un nuevo “whats”. Así es…tienes «whatsappitis».

En el frenesí de nuestro mundo, las redes sociales y los medios de comunicación en el celular ha hecho más fácil la ruptura de barreras culturales, y más accesibles las amistades que te rodean. Tienes al alcance de tus dedos la posibilidad de organizar reuniones de amigos y familiares, ponerte de acuerdo con tus papás el momento de llegar a casa, y hasta comunicarte con el subdirector del colegio para pedir la tarea o quejarte de la última.

Pero ahora viene la otra parte de la moneda: cualquier cosa, en exceso, trae consecuencias nefastas. Una vez, siendo estudiante en Roma, me topé con la típica pareja de novios en el típico café italiano en la típica calle angosta llena de violinistas. La tarde era espectacular, el ambiente festivo y lleno de alegría, la ciudad vibraba con su riqueza cultural. En la mano, los dos traían un celular; en la boca, ni una sola palabra. Por poco más de la media hora que estuve sentado cerca de ellos, las palabras que se dirigieron no fueron más de diez. Cuando en sus manos debería tener la de su novia, el joven creyó más importante el amigo a medio mundo de distancia. Cuando sus ojos deberían estar atentos en los de su novio, la chica se distraía con los últimos mensajes del “inbox”.



¿Hasta qué punto es positivo el uso del «Smartphone»? ¿Cómo mides qué tanto debes usarlo o no? Quizás se puede responder con otras preguntas: ¿cuántos jóvenes ves en profunda conversación (usando la voz) con otros? ¿Cuántas reuniones entre amigas se reducen a lo último que pusieron en el grupo de “whats”? ¿Cuántas veces al día te parece sentir la vibración del teléfono en tu bolso o escuchar el tono?

«Sufrir ansiedad por olvidar el móvil en casa y no estar ‘conectado’, pasar varias horas conectado a Whatsapp, evitar el contacto personal y referir siempre a Whatsapp sea cual sea el contenido de la conversación y escuchar las alertas de Whatsapp sin que se haya recibido ningún mensaje, son claros signos de lo que recientemente se acuña con el término whatsapitis” explica la psicóloga Amaya Terrón en el portal “Infosalus”.

¿Cómo combatirlo, evitarlo, desterrarlo? Algunas familias ponen un tiempo límite de uso del «Smartphone» de todos en la casa. A una hora concreta, todos los teléfonos de la familia deben estar sobre una mesa o en un cajón para que el resto de la tarde esté dedicado a convivir juntos. Unos novios simplemente apagan el aparato al sentarse a comer. Algunos papás aseguran que el niño solo pueda usar Whatsapp cuando está conectado al wifi de la casa, fomentando el deporte y la interacción social en grupos juveniles durante el día.

Una pantalla nunca puede sustituir los ojos de tus seres queridos, un tono de teléfono no puede decirte tanto como la voz de tus amigos, una caricia o un abrazo nunca se equipará a la sonrisa de un “smiley”. Apágalo y lo verás.

Por  Santiago Mejía, L.C.

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