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Dios lo sabe todo (Salmo 138)

Señor, tú me examinas y conoces:
sabes cuándo me siento
y cuándo me levanto;
tú conoces de lejos lo que pienso;
tú sabes si camino o si me acuesto,
tú conoces bien todos mis pasos.

Tu ciencia es un misterio para mí,
tan grande que no puedo comprenderla,
¿A dónde podré ir lejos de tu espíritu?
¿A dónde podré huir lejos de tu presencia?

Si subo a las alturas, allí estás,
si bajo a los abismos de la muerte
allí también estás.
Si le pido las alas a la aurora
para irme a la otra orilla de los mares,
también allá tu mano me conduce
y me tiene tomado tu derecha.

Pues tú, Señor, formaste mis entrañas,
me tejiste en el seno de mi madre.
Te doy gracias por tantas maravillas
que tú has ejecutado.

Jesús de Nazaret, solidario de los hombres de ayer y de
hoy.
Sin poderes de dominio, que hace esclavos,
abre el corazón del hombre y que renuncie al dinero
para compartirlo con el hermano cansado
de gastar sus horas, su tiempo, su vida,
caído de hombros, caída el alma de vivir sin trabajo.

Jesús de Nazaret, pon al hombre en el corazón
del empresario para que no quede en su producción
aplastado.
Pon al hombre, creador de la Historia al frente de la
Historia y que camine como pueblo
con las manos agarrado.
Crea un puesto, un lugar de amor en el corazón del hombre
donde abra un rincón para el hermano fracasado.
Abre el corazón a compartir entre todos la riqueza
que unos pocos en sus bolsos han guardado.